¿Con o sin maquillaje? ¡Con o sin aprobación!

¿Con o sin maquillaje? Con o sin aprobación 

Hoy me levanté y reparé en mi imagen en el espejo y me pregunté “¿Con o sin maquillaje?”

Y esta simple pregunta o no tan simple, hizo que empezara a sentir y pensar miles de cosas. 

Me seguí observando y analizando cada parte de mí, reflejada ahí. 

  • ¿Qué reconozco como propio?
  • ¿Qué desconozco de mí?
  • ¿Qué me gusta? 
  • ¿Qué más odio? 
  • ¿Puedo verme externa e internamente de la misma manera? 

Y qué fui descubriendo…. 

  • Que puedo taparme las ojeras o dejarlas a la vista. 
  • Que puedo hacerme reflejos, teñirme o dejarme las canas. 
  • Que puedo hacer dieta, cuidarme en las comidas, tener una alimentación más saludable o comer mi torta favorita y disfrutarla con todo placer. 
  • Que puedo tomar clases de gimnasia o salir a caminar y disfrutar de la naturaleza, del sol, de la brisa en mi cara, del paisaje que me rodea, sin importar si es un barrio, una plaza, un río, una playa, una llanura, una montaña.

Que puedo …. 

Puedo hacer, decir y sentir tanto y tantas cosas…

¿Pero realmente me dejo ver cómo me gustaría ser vista? 

Realmente me muestro y me desnudo ante los demás como quisiera, ¿mostrándome vulnerable, simple, sincera, honesta con todo mi ser? 

Me resguardo en las apariencias por miedo, buscando aprobación, ¿o queriendo amor o atención? 

¿Qué y cómo soy cuando estoy sola? 

¿Y cuando estoy acompañada? ¿Soy la misma o no? 

A veces, creo que sí, pero muchas otras no. 

Solo muestro ese 10 o 20 % de mi iceberg y oculto mi 90 u 80 % por pensar y sentir qué van a decir, qué van a pensar si me dejo llevar y parezco tóxica, desubicada, inescrupulosa, atrevida, soñadora, fanática, inmadura, intrépida, ridícula, aniñada, y vaya a saber cuántas calificaciones más. 

Es verdad que hay partes de mí que no me gustan, mi envase me muestra muchas veces lo que marca el calendario y el documento, pero también, y muchas más veces, al conectarme conmigo desde mi interior y mi alma, descubro que soy más que eso.

Al conectarme con mi esencia soy más de lo que se ve en apariencia. 

No tengo edad, todavía me entusiasman muchas cosas que quería y disfrutaba de chica, sigo soñando y creyendo que todo puede ser, que lo que sueño puede ser realidad en el momento oportuno, aunque no tenga la menor idea de cuando eso pueda suceder, pero no desfallezco en el intento, no me doy por vencida “ni aún vencida”. 

¿Soy demasiado optimista? Puede ser, pero me gusta. 

Me gusta encontrarle el lado bueno a las cosas, así parecen más sencillas y llevaderas.

Intento ser cada día mejor conmigo y con los demás, dejar de lado o soltar lo más rápido posible las emociones negativas que me pueden despertar las circunstancias de la vida. 

Trato de que mi cabeza no se quede estancada ahí, sufriendo por lo que no pudo ser, porque por algo bueno es y será.

No se puede forzar nada en la vida. 

Para mí, todo está escrito y, en algún momento nos encuentra. Creo que solo elegimos la forma de vivirlo, más o menos libres, más o menos prejuiciosos, más o menos auténticos, más o menos “egoístas”, más o menos conscientes, más o menos lo que sintamos y pensemos. 

Hoy intento que mis extremos estén cada vez más cerca, que la que ahora ves en mí a cara lavada y maquillada sean las mismas a mi vista y a los ojos de los demás. 

Hoy me atrevo a decir y dejarme llevar por lo que siento. ¡Voy soltando el miedo de a poquito, pero lo voy logrando al fin! 

Hace unos cuantos meses atrás, mi amiga y colega Solei Costa, me acompañó en mi proceso de encontrarme y redescubrirme y me enseñó a hacerlo escribiendo “mis Mirys”. No sabía que tenía a tantas dentro de mí. 

Hoy las abrazo, las acepto, las desafío, las activo y desactivo, las busco y dejo en suspenso, las amo porque estuvieron para mí cuando las necesitaba.

Pero ya no las oculto, porque todas ellas SOY YO, con o sin maquillaje, ¡Con o sin aprobación! 

¿Hablamos?

Miryam Vittori

+54 9 11 3825-8617

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