¿Aprenderemos a ser Uno como un Todo como en el I CHING?

Leyendo el I Ching en un día feriado en Argentina (24-3-2022)

Disfrutando de un día de descanso laboral, y haciendo actividades que me gustan como hobbies o pasatiempos, y buscando información para un curso en proceso de florecer, encontré entre mis libros, apuntes y papeles, el libro “I CHING“.

Sin tener la necesidad de recurrir al I CHING como un oráculo, que sí lo es, me propuse leerlo como una historia, desde el principio al fin, sin dejar de lado ningún detalle. 

Y en su página 17 me sorprendió esta frase, teniendo en cuenta que su escritura es muy diferente a la nuestra y que se basa en ideogramas:

“Esta escritura figurativa no tiene necesidad de reproducir los caracteres propios del objeto, dado que representa una ACTITUD”.

“Al referirse a ciertos tipos de acciones o de relaciones, hace de la lengua china una lengua VIVA, que no ha cambiado con el tiempo. Es milenaria y, a su vez, actual”.

“Literalmente, un ideograma es intraducible pues no traduce palabras sino una imagen, una parte esencial del discurso, …, por lo cual la traducción se convierte en un mosaico de intuiciones, que a veces resulta difícil reconstruir, … el ideograma DIBUJA su mensaje con gran abundancia de sugerencias y lo expresa por completo, a pesar de su extremada brevedad gráfica, pues cada rasgo (lo entiendo como trazo) tiene un detalle absolutamente necesario para la comprensión del todo”.

“Para los chinos, el escribir es un poco como PINTAR el pensamiento en cuanto que los caracteres ideográficos se convierten fácilmente en JUEGOS DE TINTA y poseen siempre un ritmo propio que permite definirlos como dibujos abstractos que guardan entre sí un equilibrio”.

Y esto me llevó a pensar y sentir qué lejos estamos de expresar con palabras lo que realmente sentimos; qué lejos estamos de manifestarnos como un todo; qué lejos estamos de ser una actitud, de ser vida en cada uno de nuestros actos, de vivirlos a plena conciencia y en total integridad dejando de funcionar en automático; qué lejos estamos de dibujar  nuestro día a día y pintarlo con colores brillantes, luminosos, alegres y divertidos; qué lejos estamos de permitirnos jugar con el trajín, las obligaciones y las  responsabilidades. 

Tenemos la costumbre de encasillar, separar, dividir, elegir. Lo que nos lleva siempre a perder algo, a dejar una cosa por otra, descartar, alejar, negar, excluir.

Pero… ¿en algún momento, aprenderemos a integrar, a unir, a aunar, a unificar? 

¿Aprenderemos a ser Uno como un Todo como en el I CHING?

El camino no es fácil ni sencillo. 

Desde diciembre de 2015, comencé a transitarlo luego de haber elegido dejarlo a un costado a mis 20 años. 

Hoy, con 56 años de inigualables experiencias, desafíos, alegrías, devenires, sorpresas y dichas, siento que ese lenguaje figurativo ya no me es tan lejano y ajeno. 

Descubrí en este rato de ocio y a través de este pequeño párrafo, ¡cuánto aprendí, cuando transité, cuántas cosas me costaron cambiar y cuántas me resultaron más fáciles, cuánto tenía olvidado, cuánto retomé para revivir y cuánto me queda todavía por delante! 

No sé si este camino tiene fin, pero de lo que sí estoy segura hoy, es que quiero disfrutarlo día a día, dejándome llevar por lo que surja y vaya planeando, sin expectativas, sin esperar un resultado determinado o limitado, poniendo todo lo mejor de mí, desde lo que mi corazón o intuición me susurre, me llene, me abrace y me haga sentir plena. 

También tomé conciencia de que estas reflexiones no vinieron “un día cualquiera”. 

Hoy es un día feriado porque hace 39 años atrás se instituyó el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en conmemoración a las víctimas de la última dictadura militar.

¡Y qué fuerte me resultó releer esto! Párrafo tan pequeño y tan grande a la vez, por la intensidad y la fuerza de 4 de sus palabras: 

  • Memoria
  • Verdad
  • Justicia
  • Última 

Palabras tantas veces olvidadas en todos estos años, y/o desde siempre, pero que hoy, y de la mano de tantas terapias alternativas, comenzaron a salir, a encontrar la luz, a brotar por todos lados. Las empezamos a re-hacer carne en todos y cada uno de nosotros, en el deseo, afán, necesidad de avanzar, salir adelante, evolucionar.

Ojalá llegue y pueda estar presente físicamente el día en que esas palabras sean moneda corriente y no nos causen asombro. 

Pero eso depende exclusivamente, también, de todos y cada uno de nosotros, haciendo una labor interna y diaria, repitiéndolas, aplicándolas y practicándolas en nuestro diario vivir.

Nuevamente, sé que no es fácil ni sencillo, pero tampoco es imposible. Solo depende que tengamos la voluntad y las ganas de hacerlo, de vernos reflejados en los demás como si fuéramos nosotros mismos. 

¿Qué no harías hoy por vos? 

¡Qué bueno sería que dejaras tus reflexiones y comentarios! 

Así podríamos también sentirnos todos un poco más unidos, aunque estemos a miles o millones de kilómetros de distancia 🌟

¿Hablamos?

Miryam Vittori

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