Hoy, en “el valor de las palabras” la puerta de entrada a este mundo misterioso que somos y que conocemos tan poco es:

La paciencia

¡Que palabra! Hoy que estamos a flor de piel con ella, que es parte o no de nuestro día a día a raíz de cómo vivimos esta pandemia, o cualquier otra situación que nos limite o encierre, de esta tan particular experiencia de vida que nos pone a prueba a cada instante, despertando sensaciones desencontradas y/o contradictorias.

¿Qué dice al respecto mi gran amigo Diccionario de la palabra PACIENCIA? Es una virtud consistente en soportar desgracias, adversidades, contratiempos, dificultades, infortunios con fortaleza, sin lamentarse, quejarse o rebelarse.

Proviene del verbo “pati” que significa sufrir.

Por lo tanto, la paciencia se ve reflejada cuando una persona soporta en silencio situaciones desagradables.

Es la capacidad de “padecer”.

Según Aristóteles, la paciencia es aquella que permite al individuo sobreponerse a las emociones fuertes generadas por desgracias y aflicciones.

Se puede decir que está ligada a una personalidad madura, educada y humana, ya que faculta al ser humano a ser atento, saber escuchar, hablar, y ser cuidadoso en cada una de las acciones y decisiones a tomar.

Sin embargo, no es fácil desarrollarla en todas las ocasiones, sobre todo en la actualidad pues influyen los deberes, quehaceres, el estrés diario por las vicisitudes del día a día, la situación económica, política, social, familiar, personal, etc.

Desde otro punto de vista, a mi entender más positivo, la paciencia se refiere a la entrega y sosiego en las cosas que se desean mucho.

Representa la capacidad de aprender a esperar por alguien o por algo. Y esa espera requiere aceptar la lentitud y la tardanza en la ejecución y logro de ese deseo, anhelo, sueño, objetivo o meta a alcanzar.

El acto de ser paciente significa ser perseverante y constante, requiere calma y tranquilidad, pues no sabemos cuándo la podremos obtener.

Es un valor positivo que debe estar siempre presente para poder afrontar de mejor manera los problemas que puedan surgir, para, haciendo uso de ella, reflexionar y tomar la mejor postura y decisión.

Se relaciona con la tolerancia, la serenidad, con el control de la ansiedad, de los nervios, de la incertidumbre, del miedo, del temor, la angustia, la intolerancia, la impaciencia, para poder superar los obstáculos que se puedan presentar.

Es saber esperar y tomar las cosas con calma, enfrentar los problemas de la vida de manera tranquila, con optimismo, siempre buscando la armonía y la mejor solución, de ser posible.

Esto no significa indiferencia ni pasividad, resignación, aceptar las cosas y no luchar por los objetivos planteados.

Es autoevaluarnos, reconocer nuestra capacidad de saber esperar con sabiduría y sin que las emociones se alboroten y exploten negativamente, para aprender a disfrutar del proceso más que obsesionarnos con el resultado.

Es aprender a vivir el presente y estar presentes en nuestro presente.

Te regalo algunos ejercicios o recursos para desarrollar la paciencia en ti:

  1. Establecer metas a corto, mediano o largo plazo concisas, tangibles, posibles.
  2. Hacer una lista de todo lo que te impacienta, sea lo que sea. Ordenarlas empezando por las que sean más significativas; analizar cuáles dependen realmente de ti y cuáles no. Céntrate en las primeras y elige una de ellas para empezar a ponerla en marcha (ej: llegar unos minutos antes de lo habitual a un lugar para tener que esperar, probando tu grado de tranquilidad y paciencia)
  3. Al final del día, preguntarte: del 1 al 10, ¿qué grado de paciencia tuve hoy? ¿Por qué motivos? Llevar un registro del porcentaje considerado diariamente y evaluar al terminar la semana si hubo o no cambios al respecto y cuáles fueron los mismos.
  4. Cuando te sientas impaciente, respira profundo hasta que sientas que la sensación cambia. También ayuda a calmar la mente y los pensamientos recurrentes y taladrantes.
  5. Practicar masticar un bocado más de 5 veces e ir aumentando esta cantidad a medida que vayas superando tu meta. Esto facilita también mejorar la digestión y sentirte más liviano.
  6. Sentarte y contar hasta 100. También ayuda a relajarnos, hacer un intervalo y recuperar nuestras energías para continuar con el diario vivir.
  7. Practicar la meditación, empezando con un minuto e ir aumentando el tiempo hasta llegar a 20 minutos en cualquier momento del día.
  8. Ir de una habitación a otra y contar los pasos. Al llegar, evalúa cómo fue tu andar. ¿Qué recuerdas haber visto, escuchado o sentido durante el trayecto? ¿A qué le prestaste atención?

Y también te brindo un ejercicio para que lo hagas en la comodidad y quietud de tu hogar. Más abajo encontrarás a qué aspectos de tu vida hacen referencia cada una de las preguntas.

¿COMO PERCIBES LA VIDA?

1- Estás mirando el mar, ¿qué sientes?

2- Estás caminando en el bosque y mirando al suelo, ¿qué ves? ¿Qué sensación te da?

3- Ves a las gaviotas volando sobre tu cabeza, ¿cómo te hace sentir?

4- Estás mirando a los caballos correr, ¿qué emociones percibís en vos?

5- Estás en el desierto y hay una pared delante de ti. No se puede ver el final de la misma para ninguno de los lados. Pero hay un agujero en la pared a través del cual podes ver un oasis. ¿Qué vas a hacer?

6- Mientras caminas por el desierto, de repente, te encuentras con una jarra llena de agua, ¿cuáles son tus reacciones y acciones?

7- Estás perdid@ en el bosque y es de noche. De pronto, encuentras una casa con las luces encendidas. ¿Qué vas a hacer?

8- Estás en la niebla y no puedes ver nada. ¿Qué es lo primero que quieres hacer?

Luego de responder estas preguntas, sin hacer trampita mirando por el rabillo del ojo las respuestas, te invito a reflexionar sobre tu sentir en este momento.

¡Y aquí están las respuestas!

1- Tu actitud hacia la vida, tus deseos y emociones

2- Manera en que te sientes hoy sobre tu familia

3- Actitud hacia las mujeres

4- Actitud hacia los hombres

5- Tu estrategia para resolver problemas

6- Manera en que eliges a tu pareja sexual

7- Tu preparación para el matrimonio y el inicio de una familia

8- Tu actitud hacia la muerte

Se puede realizar periódicamente, cuando lo necesites, y te cueste conectar con tu verdadero sentir.

Good luck!!! 💖

Espero que estos simples y sencillos ejercicios te permitan empezar a conectarte con la paciencia y a disfrutar de ella.

Envíame tus comentarios sobre cómo te fue con ellos y si se te ocurrieron otros para llevar a cabo y compartir.

Me despido hasta nuestro próximo encuentro con una frase:

La paciencia no es simplemente la capacidad de esperar, es cómo nos comportamos mientras esperamos”

Meyer

¿Hablamos?

Miryam Vittori

+54 9 11 3825-8617

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